Adoro y disfruto la palabra potencial. Y creo seriamente que todos y todas las personas que de verdad nos dedicamos a educar, tenemos que amar esa palabra, esa hermosisima palabra.
Como docente admito que siento un enorme placer al ver como la palabra potencial se transforma en verbo y surge alguna maravillosa habilidad que se encontraba guardada en el bello cofre de nuestro interior. Cada docente debe obligatoriamente ayudar a abrir la cerradura del cofre, dar al menos media vueltita de llave.
Aún me cuesta escuchar : " prestá atención querido, estás en la luna siempre" y seguro muchos de ustedes lo escucharon y lo dijeron alguna vez, pero estoy convencida de que lo dijeron cuando no sabían que quizás la luna era más atractiva que sus clases y que pronunciaban la palabra querido totalmente careciendo de sentido.
Si queremos a esa personita que esta´ahi sentada en el aula entonces debemos permitir que explore la luna y que regrese cuando quiera al aula, donde concretará lo que hizo en su imaginación.

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